«La sensibilidad química múltiple (SQM) es una enfermedad ambiental, crónica y multisistémica»

Hoy os traigo una entrevista muy especial. He hablado con Alba Férez para conocer su experiencia e indagar en la sensibilidad química múltiple (SQM).

La podéis seguir en su perfil de Instagram @ferezlife.

 

Antes de nada, Alba, cuéntanos un poco sobre ti.

Me llamo Alba Férez, soy de Barcelona y tengo 24 años. Estudié atención a personas en situación de dependencia, integración social y curas auxiliares de enfermería. Era educadora de niños con diversidad funcional y me encantaba trabajar con ellos hasta que llegó el diagnóstico de sensibilidad química múltiple y tuve que dejar de trabajar para poder sobrevivir. Actualmente estoy estudiando un grado superior de administración y finanzas online y estoy dando visibilidad a la sqm desde ferezlive. Soy una persona muy alegre y me encantan los perros, viajar y vivir.

 

¿Cómo y cuándo empezaron tus problemas de salud?

Mis problemas de salud empezaron desde que era muy pequeña. Desde que nací he tenido sobre todo muchos problemas de piel, piel atópica, dermatitis… Hasta que a los cuatro años después de una infección en el ombligo que no acababa de cicatrizar de manera normal me diagnosticaron psoriasis.

Desde pequeña he ido de médico en medico recibiendo un sinfín de diagnósticos aislados y he ido acumulando una larga lista de problemas de salud inconexos entre sí. Entre ellos gastroenteritis de repetición, todo tipo de dolores musculares, diagnósticos erróneos de psicomatización, alergias, faringitis, constipados de repetición, sinusitis…  Todos problemas de salud muy normalizados por la sociedad en la que vivimos y sobre todo por los médicos que nos atienden en la seguridad social.

Pero siempre he podido llevar una vida muy normalizada a pesar de vivir con un “hay” nuevo o diferente a lo que la salud respecta.

Hasta que en febrero del 2019 al apuntarme al gimnasio, como propósito de año nuevo, al exponerme a la combinación del cloro de la piscina junto con el ambientador del gimnasio, cosa que supimos más tarde, hizo que tuviera la primera de muchas crisis que vendrían después, crisis respiratorias con edema de glotis e insuficiencia respiratoria. El inicio de lo que al final resulto ser sensibilidad química múltiple.

 

¿Fue rápido el diagnóstico?

No y sí. No, porque desde la primera crisis respiratoria hasta el diagnóstico definitivo pasaron 8 meses. Ocho meses en los que estuve teniendo crisis respiratorias casi cada semana. Estaba una semana ingresada en el hospital y tres días en casa para recuperarme, después volvía a mi vida normal, como me recomendaban los médicos ya que según ellos esto eran episodios puntuales y asilados que no tenían por qué volver a repetirse, pero la verdad es que sí que repetían y cada dos por tres volvía a tener una crisis respiratoria que me obligaba a volver al hospital.

El primer diagnóstico que recibí fue erróneo, ya que se le responsabilizó todo al sobrepeso que sufría en aquel momento. Después fui derivada al psiquiatra y psicólogo para descartar que una mala gestión de las emociones me pudiera estar ocasionando estos episodios, cosa que también hizo que todo lo que me pasara, a pesar de que los episodios estaban acompañados de suficientes pruebas objetivas, se pusiera en duda. Y así fui pasando por un sinfín de diagnósticos erróneos, por todo tipo de especialidades y especialistas que solo hacían que sumar diagnósticos a la lista pero que no acababan de explicar del todo el cuadro respiratorio que se me ocasionaba cada vez que intentaba hacer una vida normalizada, como siempre me recomendaban en el alta de los ingresos hospitalarios.

Finalmente, gracias a una residente de neumología y a la insistencia de mi madre, conseguí que me visitara un neumólogo y me diagnosticara un asma agravada por la sensibilidad química múltiple, que llevaba escondida detrás de todos los diagnósticos anteriores y desde pequeña.

Y sí, fue rápido el diagnóstico, porque normalmente las personas con sensibilidad química múltiple pueden llegar a tardar hasta 10 o 15 años en recibir un diagnóstico.


¿Qué es la SQM?

La sensibilidad química múltiple es una enfermedad ambiental, crónica, multisistémica que se encuentra dentro de las enfermedades de sensibilización central de las que también estoy diagnosticada, fatiga crónica, fibromialgia, electrosensibilidad, pero que no me limitan tanto como lo hace la sqm. La sqm se caracteriza por el conjunto de síntomas y signos que presentamos por la pérdida de tolerancia a las sustancias que nos rodean en nuestro día a día, que se encuentran en el aire que respiramos, el agua que bebemos y los alimentos que comemos. Estos síntomas y reacciones se producen a unos niveles de exposición comúnmente tolerados por la mayoría de las personas. Es decir, se pueden producir incluso a dosis extremadamente bajas.

La Sensibilidad Química, como otras enfermedades ambientales, es una enfermedad multifactorial. Hay diversos factores que intervienen en la aparición de la misma. Como los polimorfismos genéticos, la individualidad bioquímica, estado nutricional… Todos estos factores hacen que las respuestas entre un individuo y otro ante un mismo agente tóxico sean diferentes.


¿Estás siguiendo algún tipo de tratamiento?

Sí, estoy siguiendo un tratamiento integrativo. Realizo una dieta antinflamatoria, low carb, baja en histamina, sin gluten ni lactosa pautada por una nutricionista/pnie que tiene en cuenta todas mis intolerancias y alergias a la hora de confeccionarme las pautas y los menús. Tomo complementos, suplementos y tratamientos pautados por mi doctora integrativa para la inmunidad, detoxificación, apoyo intestinal… Cada quince días tengo una sesión con una psicóloga especializada en sqm para aprender a gestionar la situación. Hago ejercicios de fuerzas tres días por semana y bicicleta estática diaria para compensar el sedentarismo que me obliga a vivir la sqm pautados por el profesional.

 
Cuéntanos tu rutina mañanera para ayudar a desintoxicar.

Al levantarme me lavo los dientes y la lengua para eliminar de mi cuerpo las toxinas que mi cuerpo ha depositado durante toda la noche en mi cavidad bucal. Mientras se calienta la sauna portátil que utilizo en días alternos según me pautó mi doctora integrativa para ayudar a eliminar toxinas a través del sudor, me preparo una infusión de jengibre para ayudar a sudar.  Al acabar me ducho metiendo los pies en sales de Epson y me cepillo todo el cuerpo para ayudar también a eliminar los tóxicos que salen por los poros de nuestra piel. Después de ducharme me tomo un vaso de agua filtrada con agua de mar para reponer sales minerales e hidratar mis mucosas.

Después de un ayuno de más de 16 horas empiezo a tomarme mis complementos, suplementos y tratamientos para realizar mi primera comida antinflamatoria.

 

¿Qué tipo de cosmética utilizas?

Utilizo cosmética natural sin perfume y sin ningún tipo de sustancia tóxica que pueda perjudicarme y desencadenarme una crisis respiratoria, reacción dermatológica y un aumento de la toxicidad en mi cuerpo.  


¿Dónde se esconden los tóxicos en el hogar?

Los tóxicos están en todo aquello que nos rodea desde lo que bebemos, comemos, tocamos y respiramos. En el hogar podemos encontrar diferentes tipos de ácidos, sales o metales tóxicos, como el mercurio o el plomo, cuya presencia está en el agua del grifo con la que cocinamos o nos duchamos. En los muebles de nuestro hogar podemos encontrar unos compuestos orgánicos volátiles como el formaldehído, el benceno, el tolueno, el estireno o el xileno que en pequeñas cantidades y de manera diaria nos pueden crear sintomatología como dolores de cabeza, bajadas de defensa del sistema inmunitario y todas las consecuencias que este presenta. Algunos compuestos de los cuales llegan a nuestros cuerpos a través de la alimentación son las dioxinas, PCBs, hexaclorobenceno, lindano, PCBs, DDE, metales pesados, retardantes de llama… Y después todos aquellos tóxicos que respiramos a través de los productos que en principio utilizamos para limpiar nuestro hogar, sin ser conscientes de que lo estamos ensuciando tóxicamente hablando.


¿Qué es lo que más te preocupa cuando estás fuera de casa?

El no poder controlar el entorno tóxico en el que vivimos. Utilizo una mascarilla con un purificador de aire EPA a la que le he añadido unos filtros de carbón activo para poder reducir las consecuencias que tiene para mí salir, pero muchas veces no es suficiente. El humo de los coches, la contaminación, las gasolineras, el humo del tabaco, las colonias, perfumes y productos de cosmética que utiliza la gente, los ambientadores, los productos de limpieza… Todo son cosas que nos rodean en nuestro día a día y que las personas con sqm si nos exponemos podemos sufrir graves consecuencias para nuestra salud.

 

¿Qué le dirías a una persona que esté recién diagnosticada de SQM?

Que no se quede con la etiqueta y con la definición, ni la mirada de la sensibilidad química múltiple de la seguridad social. Que busque el porqué de esa sqm y que haga lo que pueda con lo que tenga.

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