«Mi cuerpo me estaba hablando y yo quería aprender a oírlo.»

María Lunas es arquitecta, mamá de Luna y amante de la cocina saludable. Hoy nos va a contar qué la llevo a seguir la dieta/estilo de vida AIP y cuál ha sido su experiencia personal. La podéis seguir en su perfil de instagram @marialunas

1. Hola María, cuéntanos un poco sobre ti

En primer lugar darte las gracias por esta entrevista y así poder contar mi punto de vista sobre esta dieta.

Soy María, tengo 32 años y soy mamá de una preciosa niña de 2 años que ha venido a enseñarme un montón de cosas a este mundo loco. Antes de quedarme embarazada tuve SOP, síndrome de ovario poliquístico, un desajuste hormonal tremendo y un acné que no hacía más que recordarme que mis hormonas no estaban en equilibrio, y que algo estaba fallando. Los ginecólogos, poco actualizados, no hacían más que recetarme la píldora, solución que lejos de solucionar el problema, no hacía más que empeorarlo. Ahí aprendí a coger las riendas y no dejar en manos de nadie algo tan importante como era mi salud. Me negaba a creer que la píldora fuese la única opción. Mi cuerpo me estaba hablando y yo quería aprender a oírlo.

 

2. ¿Cómo descubriste la dieta AIP?

Antes de sumergirme de pleno en AIP estuve varios meses haciendo una dieta paleo bastante estricta. Eliminé por completo cereales, lácteos y legumbres. Al no ver mejoría en mis ciclos y mis problemas de piel, empecé a eliminar grupos de alimentos de manera más concienzuda hasta llegar a blogs y artículos que mencionaban AIP como opción para reparar el sistema digestivo y reducir la inflamación. Estaba verdaderamente volcada en encontrar una solución que no implicase tomar fármacos. No quería depender de hormonas artificiales, confiaba en mi cuerpo, tenía que haber algo más.

3. ¿Porqué empezaste a hacer la dieta AIP?

Tenía muy claro que si mi cuerpo había encontrado un camino para desequilibrarse, igualmente podría encontrarlo para equilibrarse. A día de hoy no sé si AIP fue la mejor herramienta. No sé tampoco si fue eso lo que hizo que mi cuerpo respondiese. Pero fue el inicio de una fantástica relación con mi autocuidado.

4. ¿Cuáles son las bases de la alimentación/estilo de vida AIP?

No veo la dieta AIP como un estilo de vida a largo plazo. Es una herramienta más, pero tampoco creo que sea la única. El protocolo autoinmune, entre otras cosas, se centra en la eliminación de ciertos grupos de alimentos inflamatorios e irritantes que, en algunas personas, según patologías, pueden ser motivo de reacciones autoinmunes.

Por supuesto sí que hay aspectos de esta herramienta que todos deberíamos considerar y tener siempre presente en la medida de lo posible: una buena calidad del sueño, la realización de ejercicio, contacto con la naturaleza y una buena gestión del estrés. De nada sirve eliminar todos los grupos de alimentos que este protocolo propone si no damos importancia a cómo dormimos, cómo nos movemos y cómo nos relacionamos con nuestro entorno.

5. Seguiste la dieta AIP durante 10 meses ¿Cómo fue tu experiencia? ¿Si ahora lo volvieras hacer lo harías de la misma manera?

Tengo un post en mi blog donde explico de forma detallada cómo fueron esos 10 meses, lo encontráis aquí.

Intentando resumir mucho, fue una herramienta que me ayudó muchísimo a recuperar mi salud intestinal. Noté mejoras a nivel digestivo y eso se traduce en menor inflamación y por tanto, una regulación hormonal muy potente. Si ahora volviera a hacerlo, tal y cómo cuento en el post, no lo alargaría tanto y seguramente empezaría antes con la reintroducción de alimentos.

6. ¿Qué es lo que más te costó durante estos 10 meses?

Paradójicamente, lo que más me costó fue reintroducir alimentos. AIP es un método muy restrictivo, si se alarga demasiado puede ocasionar un estrés mental completamente contraproducente. Yo notaba como los últimos meses quería reintroducir pero un miedo atroz me hacía dudar. Por supuesto, cuando hay patologías graves y no queda más remedio AIP se convierte en un estilo de vida permanente, pero no era mi caso y siempre hay que valorar de forma absolutamente independiente cada caso individual. Yo lo usé como una herramienta temporal que me ayudase a equilibrar mis hormonas y tenía claro que quería volver a comer de forma variada, pero tantos meses de restricción hizo que me costara abrir de nuevo el abanico de posibilidades.

7. AIP elimina temporalmente muchos alimentos saludables y necesarios, después se trata de reintroducir algunos ¿Te costó la reintroducción de alimentos? ¿Algún consejo para hacerla bien?

En mi caso, la reintroducción fue totalmente satisfactoria. Una vez perdí el miedo y comencé a reintroducir alimentos, vi que ninguno me sentaba mal ni empeoraba mi salud intestinal. Eso era para mí lo más importante. No hubo ningún alimento que tuviese que desterrar para siempre y yo comencé a disfrutar de nuevo de comer sano y variado.

Sin duda, mi consejo para realizar una reintroducción satisfactoria es realizarla poco a poco, sin prisas y sin miedo. Con confianza en nuestro cuerpo y respetando siempre sus señales. Yo tenía un diario donde apuntaba lo que comía cada día. Me ayudó muchísimo hacerme un calendario donde anotaba las reintroducciones para organizarlas adecuadamente.

8. ¿A quién recomendarías hacer AIP?

A todas personas que tengan síndrome de intestino permeable y otros problemas digestivos. Por desgracia estos problemas a veces no son fáciles de identificar, por lo que cualquier persona que sufra de síntomas digestivos crónicos (hinchazón, gases, diarreas, úlceras, crohn, etc), enfermedades autoinmunes (tiroiditis de Hashimoto, lupus, artritis reumatoide, esclerosis autoinmune, etc), alergias o enfermedades relacionadas con el sistema respiratorio, desajustes hormonales, síndrome de ovarios poliquísticos, problemas de fertilidad, alteraciones en la piel (acné, eccema, rosácea, psoriasis, dermatitis atópica, etc) o problemas neuropsicológicos (depresión, ansiedad, migrañas, etc), seguramente sufran de síndrome de intestino permeable y noten mucha mejoría al realizar AIP.

9. Ahora mismo, ¿qué tipo de alimentación estás siguiendo?

Ahora mismo como lo que el cuerpo me pide. Soy mami de una pequeña que aún toma el pecho y eso supone una conexión con mi cuerpo bestial. Desde que me quedé embarazada he respetado al 100% las señales que mi organismo me mandaba a cada segundo y con la lactancia sigo haciéndolo.

En casa no consumimos gluten, esa es la única restricción presente a día de hoy. No me gusta encasillarme en un tipo de alimentación. El 90% de lo que como se basa en carnes, pescados, huevos, frutas y mucha, muchísima verdura. A partir de ahí y según lo que me apetezca voy variando. Alguna vez consumimos legumbres o cereales sin gluten como arroz, quinoa o trigo sarraceno. También consumo lácteos y me sientan genial.

El 10% restante lo componen esos caprichos que de vez en cuando me gusta darme para mantener también una buena salud mental que no caiga en obsesiones ni miedos.

10. ¿Qué estilo de vida te ves llevando dentro de 5 años?

El mismo que ahora, sin duda. Por suerte he dado con un equilibrio que me funciona, que me permite comer respetando en todo momento mis señales de hambre-saciedad, que me hace estar sana y con la fuerza suficiente para afrontar mi día a día. Eso es lo importante, encontrar ese punto que nos haga sentir sanos físicamente y en absoluta paz con nuestra mente.

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